El VHS del Poeta: César Cueto, el genio que le hizo un túnel a Maradona y me robó -un ratito- el corazón crema
He visto en directo a Maradona y a Messi. Pero en vacaciones, rebobinando una cinta en Sant Just Desvern, me reencontré con el único tipo que me hizo dudar de ser crema.
En vacaciones en Sant Just Desvern, haciendo limpieza de esas cajas que uno arrastra desde Lima a Barcelona y que nunca abre, encontré una VHS. Sin etiqueta. Solo un rotulador gastado: «Perú 77-82». La metí en un combo que mi vecino tenía guardado —sí, todavía funciona— y aparecieron los fantasmas: el Nacional lleno, la blanquiazul, la crema, la franja roja. Y en medio, él.He tenido la suerte inmensa de ver en directo a Maradona y a Messi. Dos extraterrestres. Pero quiero reivindicar hoy a César Cueto. Al Poeta. Porque en tiempos de clips de 15 segundos, su fútbol no cabe en un reel. Necesita pausa, rebobinado y volver a verlo.
1. Navidad de 1977: el niño aliancista que me hizo dudar
Gracias a Teófilo Cubillas, amigo de la familia, pude colarme en la navidad del niño aliancista de 1977. Yo era —soy— crema de corazón, de Universitario. Alianza era el rival. El enemigo íntimo. Pero ese día conocí a Cueto.
Flaco, bajito, de risa fácil, con esa pinta de barrio que no se compra. No hacía fuerza. Acariciaba la pelota. Ese día, con los chibolos alrededor, hizo tres cosas que me descolocaron: un sombrerito sin mirar, un pase de cuarenta metros que cayó como con la mano, y me regaló su sonrisa cuando le dije que era de la U. Ahí entendí que hay jugadores que no son de un club. Son del fútbol.
Paco Espinoza — Sant Just Desvern, 2026
2. Datos para no olvidar de dónde viene la poesía
Cueto no era físico. Era química. No corría más que nadie, pero llegaba antes. No gritaba, susurraba y la pelota le hacía caso. En un país de extremos —crema o blanquiazul— él logró lo imposible: que todos estuviéramos de acuerdo.
3. La tarde del túnel a Maradona
Selección Peruana vs Argentinos Juniors, 1979. Partido organizado para despedir a Cueto que se iba al Atlético Nacional de Medellín. El Nacional lleno. Enfrente, un pibe de 18 años que ya era Maradona.
En mitad de campo, sin anestesia, Cueto lo esperó. Amague corto, pausa larga, y túnel. Limpio. De los que duelen. No fue chulería, fue diccionario: “así se juega, pibe”. Después vinieron las rabonas, los taconazos, los pases sin mirar que Velásquez y Cubillas entendían de memoria. El Poeta no estaba despidiéndose, estaba dando clase.
4. Argentina 78: el mejor mediocampo que vi en mi vida
Perú 78 no se explica sin ese triángulo: Velásquez – Cueto – Cubillas. José era el patrón, el que recuperaba y ordenaba. Teófilo era el gol, la elegancia. Y César era la pausa. El que hacía que el tiempo se estirara.
Contra Escocia, contra Irán, incluso contra Holanda… Perú jugó el fútbol más bonito del torneo por momentos. Yo, desde la radio de mi abuelo, creía que podíamos con todos. Nos duró hasta la segunda fase, sí, pero lo que jugó ese mediocampo no me lo quita nadie. Ni el VAR, ni los años.
5. El gol a Quiroga: media cancha y a dormir
1 de mayo de 1977, Estadio Nacional. Alianza 3 – Sporting Cristal 2. El partido estaba caliente. Ramón Quiroga, arquero de Cristal y de la selección, siempre adelantado, siempre gritón. Cueto lo miró una vez. Solo una.
Desde mitad de cancha, sin carrera, bombeado. La pelota hizo una comba imposible, por encima de Quiroga, y cayó besando la red. Golazo. De esos que hoy serían viral eterno, pero que entonces solo quedaron en la retina y en mi VHS rayada. Cuando lo volví a ver en Sant Just, grité solo en el salón.
6. 1996: con 44 años le dio un repaso al Real Madrid
12 de junio de 1996, Estadio Nacional. Alianza Lima 0-1 Real Madrid. 36 mil personas. Yo ya vivía en Barcelona, pero mi viejo me lo contó por teléfono como si fuera la final del mundo.
Delante: Hierro, Redondo, Rincón, Sanchís, Buyo, Zamorano. El Madrid de Valdano. Y en Alianza, con 44 años, 44, César Cueto. ¿Resultado? Les bailó. Pausa, giro, pase filtrado. Redondo —que no era cualquiera— lo miraba y no lo agarraba. Cuando lo cambiaron, todo el Nacional, blanquiazules y cremas juntos, se levantó: “¡Olé, olé, olé, olé… Cueto, Cueto!”. Ovación que todavía retumba en mi VHS.
7. Cierre 2026: por qué lo rebobino hoy
Estamos en 2026, en tiempos de VAR, de reels y de clips de 15 segundos. Todo se mide, todo se discute. Y por eso mismo necesitaba digitalizar esta VHS.
Porque Cueto era lo inmedible. No entraba en una estadística. Era el jugador que tu abuelo te obligaba a ver aunque fueras del otro equipo. El que te reconciliaba con el fútbol cuando estabas peleado.
Lo rebobino porque quiero que mis hijas y mis nietos, que han crecido en Barcelona viendo a Messi y a Lamine, sepan que en el Rímac nació un tipo que le hizo un túnel a Maradona y que, por un ratito, me robó el corazón crema. Y no me arrepiento.
¿Tú dónde viste al Poeta?
¿Estuviste en el Nacional el día del túnel? ¿Recuerdas el gol a Quiroga en directo? ¿Eres crema y también caíste rendido? ¿Alianza de toda la vida con anécdota de Cueto en el barrio? Cuéntamelo en comentarios. Estoy digitalizando toda la cinta y subo más joyas si este post llega a 100 historias.
La Más Buena Barcelona — Desde Sant Just Desvern